Otras vidas
Cuando viajo y veo otras formas de vivir, pienso que algún día yo también viviré de esa manera: que tendré una casa en un pueblo, que daré la vuelta al mundo en una caravana o en un velero, que cuidaré un jardín y por la tarde tomaré el té en una mirador acristalado, que subiré montañas, que escribiré mil libros, que seré... que seré lo que ahora no soy, como si tuviera muchas vidas y pudiera ir probándolas por temporadas. Por desgracia sólo tengo mi vida y lo que no haga con ella sólo podré vivirlo en los libros, en el cine o en mis sueños.

5 Comments:
Y, ¿a qué esperas?
Por tu comentario, creo que no me expresé bien. Hay vidas que yo nunca viviré porque es imposible. Por ejemplo: no puedo ser un atleta de 2 metros de altura porque por más que lo quisiera no los tendré; ni puedo ser el hijo de un millonario que estudia en Havard y tiene una mansión en la campiña. Son ejemplos, si tu quieres, bobos; pero pretenden mostrarte que del catálogo de vidas que tenemos al nacer unas las podemos elegir y las otras no. Igual que cuando te quieres comprar un coche y miras modelos, según tus recursos, tienes acceso a unos o a otros. Aun así, después de haber elegido, vives con la ilusión de que por el momento tienes ese modelo y que ya lo cambiarás, como cambias de coche, e incluso que podrás alternar modelos diferentes de manera transitoria. Sin embargo las elecciones sucesivas que hacemos van configurando una historia que, a su vez, acota nuestra libertad de elección futura.
Siempre queda la máquina del tiempo. De todas formas, si a tí te gusta la vida que te ha tocado vivir... No se, es por chincharte un poquito.
¿Tiene cualquiera de las otras vidas, de las cuales las ideas que expones: dar la vuelta al mundo, etc. etc., sólo son retazos, destellos deslumbrantes que engañan las pupilas de nuestra alma. Contiene, digo, alguna de estas vidas el germen de la felicidad, de la vida ideal?. ¿O más bien si nos subiéramos en el carro de fuego que representa esos destellos llegaríamos sólo a otra vida?. ¿Se instalaría nuestra alma, aparte del breve recorrido en el carro de fuego, en un nuevo mundo de completitud o más bien pararía el carro -todo para, eso es consustancial a esta etapa del ser humano- y al descender veríamos como de nuevo se hunden nuestros pies en el untuoso barro, que no fango, de la vida humana?.
Y por otras parte... ¿porqué no vivirla, la vida, esta vida, como si sólo fuera una de las vidas?. No como algo excluyente –o esta u otra- sino como algo secuencial –ahora esta, después ....?. Ahora y aquí esta; ninguna otra tiene garantías, ni certidumbres, ni , casi, siquiera indicios, de que haya de ser radicalmente mejor. Con esos ladrillos: las personas, y con ese cemento: las relaciones; construiré esta casa durante este tiempo del que ahora tengo conciencia. Poniendo en ello el mayor esfuerzo y dedicación; mientras que este tiempo dure, y hasta donde me sea dado llegar.
¡Quizá haya otros tiempos para otras casas!
Ya sé que quizá pueda ser muy poco para basar en ello toda una apuesta de vida. Ya sé que no tenemos, ni tendremos, ninguna prueba de que eso sea así. Pero.. ¿tenemos alguna prueba en contra? ¿podemos llamar prueba a los anhelos del alma, a las intuiciones, a la sensación de incompletitud?
quizá en La vida que no acaba intento dar un pasito más en la explicación de las otras vidas de nuestra vida. Si te animas y me haces algún comentario, te lo agradeceré
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