crosto

Tuesday, March 28, 2006

Ignorancia y felicidad

Tusio me dice que el conocimiento nos aleja de la felicidad. Quizá el ignorante pueda ser feliz mientras no tenga conciencia de su ignorancia. Creo que la felicidad en el mundo es un estado transitorio. Viene y va. Está más relacionada con la sensación de plenitud. Es verdad que cuando adquiero conocimiento, descubro lo ignorante que soy y lo mucho que me falta por aprender. Mirado desde este punto de vista, el conocimiento parcial me aleja de la felicidad. Sólo podría ser feliz el ignorante total o el sabio total. Por desgracia no estoy en ninguno de esos estadios. Alguna cosa sé y eso me obliga a ir hacia adelante, hacia el conocimiento total, que nunca tendré, o bien intentar desprenderme de todo conocimiento, cosa igulamente imposible. Ante esa disyuntiva casi me apunto a las satisfacciones que me aportan los pequeños pasos que voy dando en el conocimiento. Cuando aprenda y asuma que lo importante es el camino y no, llegar, seguro que andaré y seré un poquito más feliz o menos desdichado.

Monday, March 13, 2006

Zapatos de gamuza azul

Arratrasba los pies delante mío. Apoyado en un bastón, con abrigo gris y sombrero verde, el viejo me llamó la atención por sus zapatos de gamuza azul. Me pregunté si serían un último acto de rebeldía, de antiguo rockero que aún quiere bailar la vida aunque ni andar pueda, o sólo que su hija se los había comprado por ser los más baratos en las rebajas que no le molestaban.

Tuesday, March 07, 2006

El fenómeno de los extraños reencuentros

Hace años descubrí un fenómeno que tal vez tú también hayas observado. No es tan infrecuente como pudieras pensar. Hoy sin ir más lejos lo he presenciado. Cuando he salido del trabajo me he cruzado con una pareja que no sé por qué me he fijado en ella y la manera cómo el hombre hablaba a la mujer. Tres horas más tarde y a unos cien metros del luegar primer encuentro los he vuelto a ver, en plena plaza de Cataluña, rodeados de multitud de gente. Además no son personas asiduas de la zona: nunca antes los había visto y posiblemente nunca más los vuelva a encontrar.

Ése es el fenómeno extraño: fijarte en alguien por algún detalle y unas horas después volver a reconocer a esa o esas personas en otro lugar que puede ser próximo al del primer encuentro, pero que a menudo está muy distante (incluso en poblaciones diferentes). El fenómeno aumenta su incidencia en lugares concurridos por turistas. Creo que por dos razones. La primera es que entre turistas se incrementan los rasgos peculiares. La segunda, que cuando nosotros además somos también turistas estamos más predispuestos a la observación del entorno.

Ahí está para mí una de las claves importantes: Habitualmente andamos por la vida con anteojeras y no somos conscientes del mundo que nos rodea. Si, por el contrario, estamos receptivos, empezamos a percibir curiosos fenómenos. Hoy cuando me ha sucedido, me he imaginado el mundo lleno de figurantes de una película. La vemos y pensamos que hay un gran moviento de personas distintas en el fondo de la escena, pero si nos centramos en ellas y olvidamos a los personajes principales, descubrimos que unas pocas van pasando una y otra vez delante de la cámara para crearnos esa sensación de multitud variada.

De momento voy a dejar de divagar sobre el tema. Si has sido testigo de un fenómeno similar, explícamelo. Quizá en el fondo haya algún tipo de mensaje oculto que no sabemos descifrar. Que esa aparente casualidad esconda una inquietante causalidad.

Thursday, March 02, 2006

Lluvia en el cristal

Recuerdo cuando te miraba y eras transparente. Luego el tiempo trajo la lluvia y el polvo. No nos preocupamos. Primero fue incluso divertido descubrir los pequeños secretos. Luego se juntaron con los grandes silencios y los olvidos. Se pegaron al cristal cada vez más gris. Volvió la lluvia. Sus gotas repicaron con furia. Deseé que fuera como antes, que resurgiera la claridad. Sólo me quedó tu imagen difuminada por los regueros del agua escurrida.