crosto

Wednesday, August 30, 2006

No hay camino

Se hace camino al andar. Eso nos da libertad para inventar el camino que queramos. Nuestros pies van ahí o allá según nuestra voluntad. ¿Pero adónde irán los pasos cuando la voluntad se canse de querer?

Monday, August 28, 2006

El dolor del crecimiento

¿El dolor lleva implícito el crecimiento? o ¿sin dolor no hay crecimiento? Ni lo uno ni lo otro. Se puede aprovechar el dolor para crecer, pero no es un requisito imprescindible. Creo que lo que causa dolor, no es el crecimiento en sí, sino la desarmonía o el enfrentamiento. Si yo necesito o quiero crecer y hay algo a mi alrededor que me lo impide o dificulta, se produce una lucha, una tensión o un conflicto. Eso es lo doloroso hasta que no se resuelve. El hallar la solución significa que se ha aprendido y en consecuencia que se ha crecido porque se tiene algo que antes no se poseía. Sin embargo me parece evidente que se puede aprender y crecer sin sufrimiento y que el dolor vacío no nos lleva a ningún lugar.

Páginas que duelen

A menudo tengo la tentación de borrar páginas escritas. Algo me detiene. Por más que sea su autor, no sé si tengo derecho a destruirlas. Además, en el fondo, les tengo cariño. Aun así, hay páginas que duelen.

Wednesday, August 23, 2006

Por el ojo de la cerradura

Hace unos meses escribí La vida que no acaba. Apuntaba la posibilidad de que nuestra vida no discurriera temporalmente sino que existiera siempre con infinitas variables, que nuestra conciencia podría ir visitando en diferente orden.
Después he visto la película ¿Y tú que sabes? y he leído una entrevista a Andrei Linde, coautor de la teoría inflacionaria del universo. Tanto en la película como en la entrevista se habla de la existencia simultánea de más de un universo. De manera que nuestra vida puede desarrollarse a la vez en esos universos que incluso pueden estar regidos por leyes propias.
No es casualidad que en este instante de mi vida haya escrito ese comentario y poco después hayan incidido en mí teorías e hipótesis que transitan caminos parecidos. Es como si hubiera mirado por el ojo de la cerradura y empezara a intuir nuevos y apasionantes mundos. Están ahí, al otro lado de la puerta. Yo no alcanzo a entenderlos en toda su extesión. Si vosotros habéis sentido la misma curiosidad, seguro que podréis ayudarme a conseguirlo (o al menos a intentarlo).